
Se publican las conclusiones de la Conferencia ICSP 2025
Conclusiones de la conferencia
CONCLUSIONES DE LA SÉPTIMA
CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE CRIANZA COMPARTIDA
La VII Conferencia del Consejo Internacional de Parentalidad Compartida (ICSP) se celebró en Lisboa, Portugal, del 3 al 6 de diciembre de 2025, en colaboración con la Asociación Portuguesa para la Igualdad Parental y los Derechos del Niño, Igualdade Parental. Organizada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Lisboa y el Instituto Universitario de Lisboa, la conferencia contó con presentaciones en inglés y portugués, y se ofreció traducción simultánea en las sesiones clave.
La conferencia reunió a investigadores, profesionales del derecho, expertos en salud mental, legisladores y representantes de la sociedad civil de todo el mundo. En total, asistieron 245 participantes de 35 países de los cinco continentes, lo que refleja la creciente relevancia global de la investigación sobre la crianza compartida y la reforma de la justicia familiar. A partir del legado de anteriores conferencias del ICSP, la reunión de Lisboa reafirmó el compromiso del Consejo con las políticas basadas en la evidencia, la justicia centrada en el niño y la promoción de la crianza compartida como factor clave de protección para el bienestar infantil tras la separación de sus padres.
La conferencia se celebró en un contexto de importantes avances jurídicos, sociales y científicos, en particular en lo que respecta a la alienación parental, la violencia doméstica y los sistemas de protección infantil. Los debates enfatizaron la necesidad de respuestas matizadas, multidisciplinarias y proporcionadas a los conflictos familiares, rechazando enfoques simplistas o ideológicos. Cabe destacar que la conferencia también destacó las oportunidades que ofrece la crianza compartida con el apoyo adecuado, incluyendo mejores resultados para los niños, una reducción de los conflictos interparentales a lo largo del tiempo y sistemas familiares más resilientes. Las conclusiones a continuación reflejan los principales puntos de consenso, junto con los desafíos y las oportunidades identificados durante la conferencia.
- Avances jurídicos y políticos en la crianza compartida y la alienación parental
Los participantes destacaron importantes cambios legislativos en Brasil y Latinoamérica, en particular la revocación de la Ley de Alienación Parental de Brasil el 3 de diciembre de 2025. Esta revocación se debió principalmente a la preocupación por el aumento de los casos de violencia doméstica y la percepción de un uso indebido de las demandas de alienación. Al mismo tiempo, la conferencia destacó las evoluciones legales en curso en Perú y Ecuador, cuyas reformas se inspiran en la legislación brasileña anterior sobre alienación parental y crianza compartida.
Se observó un creciente consenso internacional respecto a la terminología: existe un creciente consenso en dejar de considerar la alienación parental como un "síndrome", manteniendo al mismo tiempo el reconocimiento de las conductas alienantes como un fenómeno real y perjudicial. Este cambio refleja un esfuerzo más amplio por armonizar el lenguaje jurídico con la integridad científica y evitar la patologización de los niños, sin dejar de reconocer el daño psicológico y relacional que causa la interferencia sostenida en las relaciones entre padres e hijos. Los participantes destacaron que unas definiciones jurídicas más claras y una jurisprudencia coherente pueden generar oportunidades para la intervención temprana, reducir los litigios y apoyar los acuerdos de crianza cooperativa antes de que los conflictos se agraven.
- Evidencia científica sobre el desarrollo infantil y el conflicto parental
Las presentaciones científicas reafirmaron que la triangulación rígida de los niños en situaciones de conflicto parental los expone a estrés tóxico durante períodos críticos de su desarrollo. Este estrés puede comprometer significativamente la regulación emocional, la formación de la identidad y el autoconcepto de los niños. Las dinámicas de alto conflicto se identificaron repetidamente como un factor de riesgo central, independientemente de las etiquetas legales asignadas a la situación familiar.
La conferencia reiteró que la evidencia científica más sólida sigue respaldando la crianza compartida equitativa, cuando es segura y viable, como la modalidad que se asocia más consistentemente con resultados positivos para los niños y la reducción de conflictos a largo plazo. La crianza compartida equitativa se presentó no como una postura ideológica, sino como una conclusión basada en datos, surgida de décadas de investigación internacional.
Junto con esta evidencia, los ponentes compartieron ejemplos de prácticas positivas en diversas jurisdicciones donde la crianza compartida ha resultado en una mayor participación escolar, vínculos más fuertes entre padres e hijos, mayor responsabilidad parental y una disminución gradual del conflicto con el tiempo. Estos ejemplos demostraron que, con el apoyo de servicios adecuados y expectativas claras, la crianza compartida puede transformar dinámicas conflictivas posteriores a la separación en familias más cooperativas y estables.
Al mismo tiempo, los participantes destacaron que la crianza compartida debe implementarse con garantías, evaluación profesional y flexibilidad, particularmente en familias que enfrentan violencia, disfunción severa o múltiples desafíos agravantes.
- Violencia doméstica, protección infantil y familias con altos niveles de conflicto
Un tema central de la conferencia de Lisboa fue la compleja relación entre la violencia doméstica, la alienación parental, el control coercitivo y el bienestar infantil. La sesión «Niños, familias y violencia doméstica» subrayó la dificultad de distinguir las conductas alienantes de las respuestas protectoras sin recurrir a una perspectiva de género.
Los ponentes enfatizaron que intervenciones como equipos psicosociales multidisciplinarios, servicios de mediación y planes de crianza centrados en el niño pueden desempeñar un papel fundamental para mitigar el daño, fomentar una crianza compartida más segura y reconstruir la dinámica familiar. La crianza compartida, también conocida como residencia compartida o custodia física conjunta, debe limitarse únicamente cuando existan pruebas claras de desinterés, abuso o violencia que pongan directamente en peligro a los niños.
Es importante destacar que se compartieron ejemplos de jurisdicciones donde los acuerdos de crianza compartida cuidadosamente supervisados, combinados con planificación de seguridad y supervisión profesional, han permitido que los niños mantengan relaciones significativas con ambos padres al tiempo que se garantiza la protección contra daños.
Se apoyó firmemente un enfoque no sexista y basado en la evidencia, que destaca la responsabilidad equitativa de todos los padres. La proporcionalidad en las sanciones judiciales se identificó como esencial para evitar castigar indirectamente a los niños mediante la pérdida de relaciones significativas o una carga financiera innecesaria para las familias.
- Justicia adaptada a los niños y el interés superior del niño
La conferencia reforzó los principios de una justicia adaptada a las necesidades de los niños, en consonancia con las recomendaciones del Consejo de Europa y las conclusiones de los informes de GREVIO. Los participantes destacaron la necesidad de dar mayor relevancia, tanto en la doctrina como en la jurisprudencia, al daño emocional que sufren los niños víctimas de alienación parental o de disputas prolongadas y conflictivas.
Las ponencias de la conferencia también analizaron la crianza compartida en el contexto de las necesidades educativas especiales y discapacidades (NEE). La evidencia y los ejemplos prácticos demostraron que, con la coordinación y una comunicación clara entre padres, escuelas y servicios de apoyo, la crianza compartida puede ofrecer a los niños con NEE mayor coherencia, acceso a las habilidades y recursos de ambos padres y una mejor defensa en los sistemas educativos y de salud.
Es importante destacar que la conferencia instó a tomar medidas para acabar con el estigma persistente que rodea las responsabilidades parentales de los hombres hacia niños muy pequeños y niños con necesidades especiales. Este estigma socava la corresponsabilidad y refuerza modelos de cuidado obsoletos que ya no cuentan con respaldo empírico.
- Desigualdad socioeconómica y acceso a la justicia
La presentación sobre "Desafíos Brasileños" ilustró cómo las prácticas judiciales pueden exacerbar involuntariamente la sobrecarga materna, sin promover una verdadera corresponsabilidad parental. La continua dependencia del modelo de "padre visitante" fue criticada por reforzar la desigualdad y limitar el acceso de los niños a ambos progenitores.
Se expresó especial preocupación por las familias de bajos ingresos, que enfrentan barreras sistémicas para obtener la aprobación judicial de acuerdos de crianza compartida con doble residencia. Jueces y fiscales suelen rechazar estos acuerdos, alegando problemas de desarrollo que no están respaldados por la evidencia científica actual. Los participantes señalaron que las iniciativas exitosas de crianza compartida en entornos de bajos recursos demuestran que la desventaja económica no debe confundirse con la incapacidad parental. Se destacaron problemas similares de acceso a la justicia en otras jurisdicciones, incluyendo deficiencias administrativas que afectan al apoyo familiar en Polonia.
- Familia extendida y alienación intergeneracional
La conferencia también abordó la alienación parental que afecta a abuelos y familiares. Un estudio de tres años reveló que la falta de legislación específica y el distanciamiento familiar previo se encuentran entre las principales quejas de los abuelos alienados. Muchos experimentan un profundo sufrimiento emocional y una sensación de impotencia, ya que los sistemas judiciales a menudo no ofrecen soluciones efectivas.
Iniciativas positivas de Estados Unidos y Europa demostraron cómo la mediación y el reconocimiento legal de los roles familiares extendidos pueden ayudar a restablecer las relaciones intergeneracionales, beneficiando la seguridad emocional y el sentido de identidad de los niños.
- Innovación, tecnología y reforma sistémica
Los participantes exploraron cómo las tecnologías de la comunicación pueden ayudar a mitigar los conflictos parentales mediante la estructuración y el monitoreo de la comunicación parental. Las plataformas digitales de coparentalidad y las intervenciones de bajo umbral se identificaron como herramientas prometedoras para reducir la escalada, fomentar la cooperación y ayudar a los padres a gestionar situaciones complejas, incluyendo aquellas que involucran a niños con necesidades educativas especiales (NEE).
La conferencia también hizo un llamado a abandonar los costosos sistemas legales adversariales y a adoptar programas de afrontamiento y prevención más rentables. Se presentaron la capacitación para profesionales en divorcios, los servicios de intervención temprana y los modelos de apoyo integrado como estrategias sostenibles que protegen a los niños y reducen los costos sociales a largo plazo.
- Integridad científica y cooperación internacional
Finalmente, la conferencia de Lisboa reafirmó la importancia fundamental de la integridad científica. Los participantes enfatizaron que la integridad debe ir acompañada de una mejor comunicación y cooperación dentro de la comunidad científica. Garantizar el acceso a datos fiables y proteger la investigación de la desinformación o la distorsión se identificaron como responsabilidades éticas compartidas por investigadores, profesionales y responsables políticos.
Reflexiones finales
La VII Conferencia del ICSP en Lisboa concluyó con un firme llamado a adoptar enfoques integrales, equilibrados y centrados en el niño para la separación familiar. Proteger a la infancia requiere ir más allá de los debates polarizados hacia políticas basadas en la evidencia que garanticen la seguridad, preserven las relaciones y promuevan la responsabilidad parental compartida.
La conferencia reafirmó que la crianza compartida, con el apoyo adecuado, ofrece importantes oportunidades: mayor bienestar infantil, familias más resilientes, reducción de conflictos y una distribución más justa de las responsabilidades de cuidado. Con el respaldo de sólidos sistemas de protección, prácticas inclusivas para niños con necesidades especiales y un compromiso con la integridad científica, la crianza compartida sigue siendo fundamental para familias más sanas y sociedades más justas.
Alex Masardo and Sandra Inês Feitor
ICSP Conference Scientific Co-Chairs


